LA HISPANIDAD: UN LEGADO QUE NOS UNE Y NOS PROYECTA AL FUTURO
En el Día de la Hispanidad, este artículo invita a reflexionar sobre el legado histórico, cultural e intelectual que une a España y América. A partir de los Premios Influencia Hispana 2026 y del pensamiento de Juan Luis Vives, humanista que reflexionó sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo, reivindica la importancia de recuperar nuestra herencia cultural, reconocer el talento y promover los valores universales del conocimiento, la libertad y la dignidad humana. Porque la verdadera grandeza de la Hispanidad no reside únicamente en su pasado, sino en su capacidad para construir un futuro compartido y contribuir al progreso de la humanidad.
Madrid ha vuelto a convertirse en punto de encuentro del talento, la creatividad y los valores compartidos por el mundo hispano. La III edición de los Premios Influencia Hispana 2026, celebrada el pasado miércoles 7 de octubre en los Teatros del Canal, dentro de la programación oficial de la Hispanidad de la Comunidad de Madrid, ha reconocido a personalidades e instituciones que contribuyen a proyectar la cultura hispana más allá de sus fronteras.

La música de Hombres G, la trayectoria deportiva del Real Madrid, el cine de Álex de la Iglesia, la literatura de Carmen Posadas, la investigación científica de Sara García Alonso y la creatividad de la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi son algunas de las expresiones de excelencia distinguidas en esta edición. Una diversidad que demuestra que la influencia hispana no se limita a una disciplina, sino que se manifiesta en múltiples ámbitos de la actividad humana.

Uno de los momentos más significativos de la gala, conducida por el bailarín, coreógrafo y presentador de televisión Javier Castillo (Poty), fue la entrega del Premio Defensa de la Libertad a Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela.

Sus palabras recordaron una verdad esencial: la defensa de la democracia requiere coherencia y no puede depender de afinidades ideológicas. «La libertad debe defenderse siempre», afirmó. Un mensaje que trasciende fronteras y nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad moral de quienes creen en la dignidad de las personas y en sus derechos fundamentales.
«La libertad debe defenderse siempre»
EDMUNDO GONZÁLEZ URRUTIA
—Presidente electo de Venezuela—

También merece destacarse la reivindicación del mestizaje como vínculo entre España y América. Como señaló María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura, del encuentro entre pueblos nacen nuevas realidades, aprendizajes y formas de comprender el mundo. La lengua española constituye, en este sentido, mucho más que un instrumento de comunicación: es un espacio compartido de memoria, pensamiento, literatura y creación.
Al entregar el Premio Influencia Hispana a la Ciencia a Sara García Alonso, María Urioste, marquesa de Ramón y Cajal, cerró su intervención con dos peticiones: que el Museo Cajal abra sin más retrasos y que el 17 de octubre, aniversario de la muerte de Santiago Ramón y Cajal, sea reconocido como Día de Cajal y de la Ciencia. Ambas propuestas fueron recibidas con un prolongado aplauso por el público asistente.

Siendo importantes estos reconocimientos, su verdadero valor va mucho más allá de la entrega de un galardón. La verdadera influencia no consiste únicamente en alcanzar notoriedad, sino en dejar una huella positiva en los demás. Por eso, estos premios adquieren su mayor significado cuando reconocen no solo el éxito, sino también el esfuerzo, el conocimiento, la solidaridad y la defensa de principios universales.
12 de octubre: la Hispanidad como encuentro, memoria y futuro
En este contexto, la celebración del Día de la Hispanidad, cada 12 de octubre, nos brinda una oportunidad para ampliar la mirada y reflexionar sobre el significado histórico y cultural de nuestra comunidad de pueblos.
El encuentro entre España y América transformó profundamente la visión que el ser humano tenía del mundo. A partir de 1492, el horizonte geográfico, político, económico, espiritual y cultural de Europa se ensanchó de una manera extraordinaria. Aquel acontecimiento abrió una etapa de intercambios y transformaciones, pero también de conflictos, imposiciones y sufrimientos que forman parte de una historia compleja que debemos conocer sin simplificaciones ni prejuicios.
Conmemorar esta fecha no exige idealizar el pasado ni reducirlo a una confrontación permanente. Exige, por el contrario, comprenderlo en toda su dimensión, reconocer sus luces y sus sombras y preguntarnos qué podemos construir hoy a partir de esa herencia compartida.
La Hispanidad no debería entenderse como una identidad cerrada ni como una evocación nostálgica de antiguas grandezas. Es, ante todo, una realidad cultural viva, plural y abierta, articulada por una lengua común, una historia entrelazada y una extraordinaria diversidad de expresiones artísticas, científicas, filosóficas y humanas.
Y para comprender la profundidad de este legado, merece la pena volver la mirada hacia uno de los grandes pensadores del Renacimiento español: Juan Luis Vives.
Juan Luis Vives y el descubrimiento de un nuevo mundo
Juan Luis Vives (1492-1540), humanista, filósofo y reformador del pensamiento europeo, fue una de las figuras intelectuales más relevantes de su tiempo. Para mí es el pensador español más importante de todos los tiempos. Su obra abordó la educación, la filosofía moral, la política, la psicología y la teología, con una preocupación constante por mejorar al ser humano y contribuir a una sociedad más justa y pacífica. Su influencia en la historia del humanismo europeo está ampliamente reconocida.

Sin embargo, existe una dimensión de su pensamiento que merece mayor atención cuando celebramos el 12 de octubre: su reflexión sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo y las consecuencias que este acontecimiento tuvo para la concepción del universo humano.
En una de sus primeras publicaciones, Clypei Christi descriptio (Descripción del escudo de Cristo), compuesta y publicada en París en 1514, Vives dejó escrito un pasaje de extraordinaria significación:
«Ultra occidentalis oceani spatium, ubi maiores nostri nihil esse credebant, alius orbis est, nostris diebus repertus, ac statim vera religione institutus».
JUAN LUIS VIVES
Clypei Christi descriptio
Es decir:
«Más allá del océano occidental, donde nuestros antepasados creían que no había nada, existe otro mundo, descubierto en nuestros días e inmediatamente instruido en la verdadera religión».
JUAN LUIS VIVES
Clypei Christi descriptio
La frase expresa con claridad la conciencia de que el descubrimiento de América había alterado los límites del mundo conocido. Allí donde generaciones anteriores situaban la incertidumbre o la inexistencia, se revelaba un nuevo horizonte geográfico y humano.
Es significativo que Vives abordara esta realidad en una obra de carácter religioso y en una fecha tan temprana, apenas dos décadas después del primer viaje de Colón. El descubrimiento no constituía para él un simple episodio geográfico, sino un acontecimiento que podía contemplarse desde las grandes cuestiones espirituales y culturales de su tiempo.
Conviene recordar, además, que Clypei Christi descriptio apareció en París en 1514 junto a otros escritos tempranos de Vives, entre ellos Christi Iesu triumphus y Virginis Dei parentis Ovatio, dentro de la producción devocional de su primera etapa intelectual.
El interés de Vives por América no debe interpretarse como un asunto aislado ni como el tema central de toda su producción. Su pensamiento se orientó principalmente hacia la reforma del saber, la educación, la moral, la política y la religión. No obstante, el descubrimiento del Nuevo Mundo formaba parte del horizonte histórico en el que desarrolló sus reflexiones sobre la humanidad, la universalidad de la cristiandad y la transformación del mundo conocido.
Por eso, resulta pertinente recuperar su figura en una fecha como la de hoy. Vives representa una tradición intelectual española capaz de contemplar los acontecimientos de su tiempo desde una perspectiva que iba más allá de lo inmediato: la búsqueda del conocimiento, la formación del ser humano y la aspiración a comprender mejor la realidad.
El legado intelectual como patrimonio común
La Hispanidad también se construye a través de sus pensadores, científicos, escritores, artistas y educadores. No basta con recordar acontecimientos históricos o celebrar manifestaciones culturales; es necesario recuperar las ideas que han contribuido a configurar nuestra visión del mundo y que todavía pueden ayudarnos a afrontar los desafíos del presente.

En este sentido, la figura de Juan Luis Vives merece ocupar un lugar destacado en nuestra memoria colectiva. Su defensa de la educación, su preocupación por la dignidad humana y su voluntad de reformar el conocimiento siguen ofreciendo motivos para la reflexión. Su obra nos recuerda que ninguna cultura alcanza su verdadera grandeza cuando se limita a contemplarse a sí misma: la alcanza cuando es capaz de dialogar, aprender, crear y aportar algo valioso al conjunto de la humanidad.
La celebración de la Hispanidad debería servir también para recuperar ese patrimonio intelectual compartido, estudiarlo con rigor y transmitirlo a las nuevas generaciones. Una lengua hablada por cientos de millones de personas constituye una oportunidad extraordinaria para impulsar la investigación, el intercambio de conocimientos, la cooperación científica y el diálogo entre culturas.
Porque la herencia común no debe convertirse en una frontera que nos separe de los demás, sino en un puente que nos permita encontrarnos con ellos.
Una influencia que se proyecta hacia el futuro
En un mundo marcado por las divisiones, la incertidumbre y la confrontación, iniciativas como los Premios Influencia Hispana nos recuerdan que la cultura puede tender puentes y que nuestras raíces comunes pueden convertirse en una oportunidad para construir un futuro compartido.
La Hispanidad no debería entenderse como una mirada nostálgica al pasado, sino como una comunidad viva, plural y abierta al porvenir. Una comunidad capaz de reconocer su diversidad, valorar sus aportaciones y proyectar al mundo lo mejor de su talento.

Desde la creación artística hasta la investigación científica, desde la literatura hasta la defensa de la libertad, existen innumerables formas de ejercer una influencia positiva. Todas ellas adquieren mayor significado cuando se ponen al servicio de la dignidad humana, el conocimiento y el bien común.
Por todo ello, quizás esa sea la mejor manera de celebrar el 12 de octubre: no limitarnos a recordar lo que fuimos, sino preguntarnos qué podemos aportar hoy a la humanidad. Recuperar el pensamiento de figuras como Juan Luis Vives, reconocer el talento de nuestro tiempo y promover una cultura abierta al diálogo son formas complementarias de mantener viva una herencia que pertenece tanto al pasado como al futuro.

Porque, al final, la grandeza de una cultura no se mide solo por lo que ha heredado de la historia, sino también por lo que es capaz de aportar a la humanidad.
¡FELIZ DÍA DE LA HISPANIDAD!
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