BELENES EN LA TORRE: CUANDO LA NAVIDAD SE HACE VISIBLE
Al cruzar el umbral de la sala donde se exponen los belenes en La Torre , pequeño pueblo abulense anclado en la sobriedad del Valle Amblés, tuve la sensación inequívoca de haber abandonado el tiempo ordinario. No era únicamente un regreso al pasado —a la infancia, a la memoria ancestral de la Navidad—, sino algo más difícil de nombrar: una especie de tránsito hacia otra dimensión, en la que pasado y futuro parecían darse la mano. El pueblecito abulense de La Torre, como el pequeño pueblo de Belén de la época de Jesús, comparte una cualidad esencial: la de los lugares aparentemente insignificantes que, sin embargo, están llamados a custodiar lo decisivo. Belén fue un punto menor en los mapas del Imperio; La Torre lo es hoy en la geografía contemporánea. Ninguna de las dos aspira al protagonismo, y quizá por eso ambas conservan intacta su capacidad de acogida. En la humildad de sus dimensiones, en la sobriedad de su vida cotidiana, late la misma verdad: que...