EL ESPEJO ÉTICO DEL QUIJOTE EN EL MUNDO DEL SIGLO XXI

 


En un mundo marcado por una progresiva ausencia de ética, nos adentramos en la dimensión filosófica y moral de El Quijote de la mano del profesor, ensayista y poeta toledano Manuel Fernández de la Cueva Villalba.

Nacido en Toledo en 1974, Fernández de la Cueva cuenta con una sólida trayectoria intelectual en la que destacan sus investigaciones sobre el pensamiento ético en la obra de Miguel de Cervantes. Autor de ensayos especializados como Memoria de la soledad ética en el Quijote y de obras aforísticas centradas en la condición humana y la imagen en la era de las redes sociales —como Miradas sinceras, ojos eternos—, el profesor explora con maestría cómo los clásicos continúan interpelando los grandes dilemas de nuestro tiempo.

A través de su análisis sobre el dualismo ético representado por Don Quijote y Sancho Panza —la tensión entre la teoría de los principios morales y la aplicación práctica de los actos en la vida cotidiana—, Fernández de la Cueva nos propone utilizar El Quijote como un auténtico «espejo ético».

En la siguiente entrevista, conversamos con él sobre cómo trasplantar estos principios universales —la justicia, la libertad, la responsabilidad individual y la búsqueda de un propósito vital— a las complejidades del siglo XXI.


Bloque I: El Quijote como espejo de la sociedad hiperconectada

En sus investigaciones define El Quijote como un «espejo ético» en el que mirarnos. En un mundo dominado por el impacto de la tecnología y las redes sociales: ¿Qué reflejo nos devuelve hoy esta obra sobre nuestra propia condición humana?

En primer lugar, gracias por interesarse por mi estudio sobre la cuestión ética/moral en El Quijote y felicidades por Acalanda. Siempre me ha llamado la atención la cercanía y semejanza que cualquier persona, sea o no lector de esta obra, tiene con D. Quijote y Sancho.

¿Qué hay en ellos que tanto nos atrae y cautiva? ¿Por qué nos son tan familiares? ¿Por qué los sentimos tan cercanos?  Porque estos personajes literarios, “entes de ficción” diría Unamuno, son como nosotros. Compartimos la misma esencia moral, esto es, saber qué principios morales seguimos, qué juicios éticos hacemos y qué actos morales realizamos.

Para no extenderme me detengo solo en los principios morales. ¿Cuál es el principio moral que usted sigue como criterio rector en su vida? D. Quijote nos diría: «Leo, creo e imito» (I, cap. 50) Sancho nos diría que cada día tiene su afán.

Cuán no pensados sucesos suelen suceder a cada paso a los que viven en este miserable mundo.

EL QUIJOTE (II, cap. 55)
Espejo etico 2 - EL ESPEJO ÉTICO DEL QUIJOTE EN EL MUNDO DEL SIGLO XX - Acalanda Magacín

Frente al predominio actual de los juicios de valor inmediatos y subjetivos en el entorno digital: ¿Cómo nos ayuda la distinción entre moral, ética y juicios de hecho a recuperar el rigor en el debate público?

Ni don Quijote ni Sancho opinan, juzgan y actúan al azar. Hay dos claves.

Primera clave. Ambos personajes cuando ven el mundo empírico y material lo tergiversan y cambian. Por ejemplo, los molinos por gigantes  o cuando Sancho le dice a la Duquesa que le mande perlas a su mujer que ella le corresponderá con bellotas. En cambio, cuando tratan el mundo inmaterial de valores y conceptos éticos, los dos están cuerdos. Como ejemplos los múltiples discursos que hace don Quijote, los diálogos con Roque Guinart o cuando Sancho resuelve los siete casos como juez y gobernador de Barataria.

Segunda clave. Es importante la formación y educación de la persona porque nos proporciona un criterio, ni mejor ni peor que la persona que no ha sido educada, sino un criterio más elaborado. Do Quijote sabía leer y la fuente de la que se origina sus principios éticos son distintos, repito que ni mejores ni peores, pero distintos a los de Sancho. Para éste el origen está en su vida y los refranes que ha aprendido. Son los refranes los que le ayudan a resolver las situaciones conflictivas; en cambio don Quijote recurre, por ejemplo, a otras normas, como la ley divina, la ley natural o la ley humana concretada en las leyes de caballería.

Su obra de aforismos Miradas sinceras, ojos eternos explora la subjetividad y la mirada en la era digital: ¿En qué medida dialoga esta inquietud moderna con la forma en que Don Quijote decide «ver» e interpretar la realidad que le rodea?

El concepto de ‘ojos eternos’ hace referencia a que el ser humano comparte la misma naturaleza inmaterial. Do Quijote, Sancho, Marcela, etc., entendían qué era la libertad, el bien, el mal, etc. Y aunque son conceptos sobre los que no podemos ponernos de acuerdo, estamos condenados a entendernos porque forman parte de nuestra vida. El reto es que sepamos tratarlos y dialogar sobre dicho material moral  tomando como argumento la condición humana, es decir, la “mirada sincera”.

Naturaleza humana y condición humana no son lo mismo. Do Quijote interpreta la realidad con un criterio de justicia, es decir, desde la naturaleza humana y lo pone en práctica según la condición humana, la mirada sincera, que a él le correspondió como personaje literario. Hoy lo mismo; detrás de la realización de los mismos valores inmateriales según la condición humana que expresa, por ejemplo, un deportista de élite, un profesional de la medicina, los “influencers”, etc., existe una naturaleza humana y unos valores inmateriales e inmutables.

Bloque II: Dualismo ético y pragmatismo contemporáneo

Usted señala que Don Quijote encarna los principios éticos teóricos y Sancho Panza la moral práctica. ¿De qué manera nos enseña esta dualidad a conciliar los grandes ideales con las exigencias pragmáticas de la vida diaria?

Pues en el respeto que uno y otro se tienen. Son puntos de vista distintos, pero ninguno obliga al otro a que vea las cosas como las ve ni que adopte los criterios que él adopta. Porque cuando no hay respeto el recurso es la violencia. Y esto también le pasó a don Quijote y a Sancho en varias ocasiones, por ejemplo, cuando se pelean yendo a Barcelona. Me refiero al capítulo LX de la segunda parte.

Sancho Panza demuestra una notable sabiduría moral al resolver los casos de la ínsula Barataria y al recurrir a los refranes populares. ¿Qué valor conserva hoy la sabiduría popular y el sentido común frente al exceso de teoría y normatividad?

Creo que los refranes conservan dos valores. Uno hace referencia a la experiencia personal. Todo el mundo conoce y echa mano de los refranes cuando menos se lo espera ante determinadas situaciones. El segundo valor es muchas veces nos hace recordar a nuestros maestros. Decía mi madre…, decía mi padre…, decía mi abuela…

El Quijote anticipa las teorías de Hobbes, Locke y Rousseau al situar el origen del conflicto moral en la propiedad privada (las palabras «tuyo» y «mío»). ¿Qué lecciones extraemos de esta visión contractualista para abordar la desigualdad y las tensiones sociales de nuestra época?

La primera lección es la de leer a los clásicos. Ocupemos el lugar que ocupemos en la sociedad nos debe interesar y preocupar nuestra formación. Los clásicos reflexionaron y respondieron a cuestiones similares a las actuales. Cuanto más sepamos más sólido criterio tendremos a la hora de afrontar las vicisitudes de la vida y menos dogmáticos seremos ante los conflictos. Vuelvo al lema de don Quijote: Leer, creer e imitar. Pero lo primero, leer, es decir, aprender, estudiar, formarse, etc.  

Bloque III: Liderazgo, gobernanza y valores universales

Los consejos que don Quijote da a Sancho para gobernar la ínsula incluyen el autoconocimiento, la humildad y la justicia. ¿Qué aplicación directa tienen estas recomendaciones para el liderazgo político y directivo actual?

Yo siempre digo, como profesor, que abro la puerta del aula para aprender. Y creo que la lectura de los clásicos nos puede ofrecer y enseñar conceptos oportunos y pertinentes para la vida personal y profesional. Leamos y aprendamos de ellos.

En un contexto global donde suele primar el cumplimiento estricto de la norma formal. ¿Por qué resulta vital reivindicar, como hace El Quijote, una noción de justicia superior comprometida con la defensa de los más débiles?

Pues porque, de un modo u otro, los modelos éticos que se nos proponen en la actualidad son muy simples, básicos y hacen crecer poco al ser humano. Digamos que vivimos en un “contractualismo”,”subjetivismo”, “relativismo”, me atrevo a decir hasta una ética “sin sujeto” en la que todo vale. Frente a todos estos modelos llaman la atención la moral del héroe, del que hace las cosas sin esperar nada a cambio, de la generosidad, del deber y respeto universal a valores como la dignidad humana, etc.

La libertad es presentada en la obra como el mayor bien de la existencia. En una sociedad que a menudo prioriza la seguridad y el confort sobre la autonomía moral: ¿Qué implica hoy vivir con un verdadero libre albedrío?

Para que una persona sea libre tiene que saber que es libre y tiene que querer serlo. Para que sea posible todo esto debemos educar al ciudadano para que él tenga su propio criterio.

¿Somos realmente libres en la actualidad? Nuestros dispositivos móviles dicen todo o casi todo de nuestra vida, por ejemplo, qué gustos tenemos, dónde estamos, qué viaje hemos hecho. Hay personas que retrasmiten su vida en directo en plataformas. ¿No nos creamos nuestras propias cadenas, laberintos o jaulas?

Espejo etico 1 - EL ESPEJO ÉTICO DEL QUIJOTE EN EL MUNDO DEL SIGLO XX - Acalanda Magacín

La esencia del poder es que hay  quien ve y no es visto. Se nos puede manipular con la información que se nos proporciona. Invito al estimado lector a que vuelva a ver la exposición de Telefónica que tenía por nombre La fábrica de las mentiras. https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/fake-news-la-fabrica-de-mentiras/

Bloque IV: Sentido de propósito y transformación social

Don Quijote asume el riesgo del ridículo, el fracaso y la derrota por mantenerse fiel a sus ideales. ¿Es más razonable adaptarnos pragmáticamente a un mundo imperfecto o intentar transformarlo, aunque la pretensión parezca una locura?

El ridículo, el fracaso, la derrota, etc., son términos que forman parte de la vida de las personas. Debemos y tenemos que convivir con ellos. Pero: ¿Qué es hacer el ridículo o qué es fracasar? Lo que don Quijote nos enseña es que una fe sin obras es una fe muerta. Que existen unos valores inmutables que él asume después de leer, es decir, después de formarse. Y, por último, don Quijote nos enseña que en la vida muchas veces hay que volver a levantarse y caminar.

Ortega y Gasset, en su ensayo Meditaciones del Quijote (1914), en el apartado La poesía del camino, alude a la afirmación de «mas vale la pena en el camino que el descanso en la posada» de don Quijote para ilustrar el núcleo de su propia filosofía: evolución frente a estancamiento ( La «posada» representa la meta alcanzada, el acomodamiento y la pasividad. El «camino» simboliza el esfuerzo constante, la búsqueda activa y el dinamismo vital); y la vida como proyecto (la existencia humana como quehacer continuo). Por lo tanto, el valor del ser humano no reside en llegar a un destino fijo, sino en el proceso mismo de buscarlo y construirlo.

En su análisis destaca la máxima de que «quien tiene un porqué vivir busca el cómo». ¿Cómo puede la ética quijotesca ofrecer un sentido de propósito a una generación atravesada por la incertidumbre y el desencanto?

Leer, en general, y El Quijote en especial es abrir una ventana al prodigio de la imaginación, de la creatividad y la originalidad. Por tanto, para evitar esta incertidumbre, desencanto e incluso infelicidad debemos volver a despertar la maravilla y el encanto que todo ser humano lleva dentro de sí. La lectura, el arte, la religión, los voluntariados, etc., nos ofrecen y abren un mundo de valores que dotan de alegría, sentido y significado la vida de todas las personas; sobre todo la de nuestros jóvenes. Insisto que son necesarias las redes sociales, Internet, IA, etc., pero todo esto al servicio nuestro y no lo contrario.

Recuero a Pico della Mirandola: «Gran milagro, oh Asclepio, es el hombre» .

Tras indagar en la «soledad ética» del personaje. ¿Cuál considera que es la lección moral más urgente e inaplazable que El Quijote nos deja para no caer en la indiferencia ante el dolor ajeno?

Don Quijote no combate la injusticia porque crea que va a ganar, sino porque no hacerlo destruye la condición humana. En medio de su «soledad ética» —donde el mundo lo toma por loco o se burla de él—, su perseverancia transforma sus ideales en un imperativo moral absoluto.

1. El «Yo sé quién soy» como cimiento ético La autoconciencia no es un ejercicio introspectivo abstracto, sino la base de la responsabilidad. En los consejos a Sancho para el gobierno de la Ínsula Barataria («has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo»), el Quijote enseña que para actuar bien hacia fuera hay que conocer los propios límites y prejuicios hacia dentro. Sin autoconocimiento, la empatía se convierte en paternalismo o simple postura.

2. La «moral del esfuerzo» frente al cinismo ambiental En un entorno regido por el egoísmo o la indiferencia, la voluntad es una virtud contracultural. Don Quijote no mide el valor de una acción por su éxito material, sino por la rectitud de la intención. Enfrentar la dificultad a pesar del fracaso probable es el antídoto directo contra la apatía moral: la indiferencia nace cuando decidimos no actuar porque «nada va a cambiar».

3. La lección urgente: la empatía activa e incondicional La verdadera lección contra la indiferencia ante el dolor ajeno es que el sufrimiento de los demás apela directamente a nuestra dignidad. Don Quijote no espera permiso, consenso ni garantía de éxito para acudir al auxilio; ve la vulnerabilidad ajena y la asume como una obligación personal. La mayor lección moral del Quijote es que la justicia exige presencia y acción, no mera compasión abstracta.

Bloque V: La autoría intelectual y el horizonte ético del Quijote

En nuestras conversaciones preparatorias para esta entrevista hemos debatido sobre un enigma fascinante: la posibilidad de que tras la autoría del Quijote late la figura del excelso humanista valenciano Juan Luis Vives, cuyo lema vital fue sine querela («sin queja» hacia nada ni nadie). Dado el profundo calado filosófico, la virtuosidad moral y la riqueza ética presentes en la obra: ¿Considera que la construcción de una arquitectura ética tan refinada requería la mente de un «santo laico» y modelo de virtud como fue Vives?

En Memoria de la soledad ética en el Quijote intento exponer y explicar esa sólida arquitectura ética y moral de esta obra. ¿Fue Cervantes o no lo fue? Ahora estoy en la fase de lectura e investigación. Tengo que volver a leer a Vives, a Francisco Calero, al Quijote de Avellaneda, etc. Sin duda que éste es otro atractivo de esta inmortal obra.

Juan Luis Vives encarnó de forma modélica la humildad, la búsqueda de la verdad y una ética entregada al pensamiento humanista. Si leemos El Quijote bajo la hipótesis de esa impronta vivesiana, ¿de qué manera se reinterpreta el sentido de la «soledad ética» y la dignidad moral de Don Quijote en un mundo hostil?

En el fondo, la ética de don Quijote es una copia de la propuesta de Sto. Tomás. Resumo. Los principios éticos que sigue don Quijote vienen establecidos por estos tres órdenes.

👉Dios. La ley divina. La Naturaleza. El iusnaturalismo.

👉La ley humana. La ley de la Caballería. La ley cristiana práctica. El contractualismo.

👉Los refranes que D. Quijote también utiliza.

Durante el siglo XVI se despierta una renovada preocupación por la vida ética del ser humano, abanderada por figuras como Juan Luis Vives o Michel de Montaigne. Sin embargo, a diferencia del pensamiento moderno, el Renacimiento no llega a articular un modelo ético sistemático o normativo. Será la Modernidad la que construya grandes marcos teóricos consolidados: desde las teorías del contrato social de Hobbes y Locke hasta la ética kantiana —uno de los grandes cierres de la era moderna—, pasando por el pensamiento de Pascal, quien sitúa la sensibilidad, el «corazón» y la razón existencial en el centro de la experiencia moral.

Indagar en la formación e identidad del autor del Quijote no es una simple curiosidad académica, sino un ejercicio para comprender desde qué lugar de la conciencia se gestó esa apelación a la justicia y a la libertad. Para concluir, profesor: ¿Qué nos enseña la actitud de un pensador que prefiere volcar su sabiduría sine querela al servicio de la regeneración moral de la humanidad?

Esta conducta no es mero altruismo: es el reflejo de una profunda solidez moral. Remite a una ética viva que persigue el bien común —como he tenido oportunidad de abordar en mi Manual de ética—, donde la acción justa no se subordina a la conveniencia, sino al deber incondicional de cuidar la dignidad del otro.

La otra cara de la moneda la representan quienes, desde una absoluta miseria moral, copian y plagian el trabajo ajeno para beneficiarse sin respetar la autoría intelectual. Por ello —recordando la lección de Platón— resultan indispensables las leyes que se sitúan por encima de los individuos, pues solo el imperio de la ley garantiza la convivencia pacífica y justa. Frente a ese parasitismo, prefiero volver la mirada hacia aquellas personas admirables cuya conducta constituye un ejemplo universal para la humanidad.


Reflexión final: El Quijote como brújula ética en el laberinto contemporáneo

La entrevista al profesor Manuel Fernández de la Cueva nos ofrece una lectura profundamente renovada y necesaria de El Quijote, elevándolo de cumbre de la literatura universal a brújula indispensable para navegar los dilemas del siglo XXI. En una época atravesada por la hiperconectividad, el relativismo moral, el imperio del algoritmo y la tiranía de la inmediatez digital, la obra cervantina se alza como un espejo implacable que nos devuelve nuestra propia imagen y nos interpela sobre nuestra condición humana.

Espejo etico 3 - EL ESPEJO ÉTICO DEL QUIJOTE EN EL MUNDO DEL SIGLO XX - Acalanda Magacín

A modo de síntesis, las grandes enseñanzas de esta conversación se cristalizan en tres ejes fundamentales:

✅La armonía entre el idealismo y el pragmatismo: La entrañable dualidad entre don Quijote y Sancho Panza nos enseña que los grandes principios rectores —la justicia, la libertad y la dignidad— (la teoría) necesitan de la experiencia, el sentido común y la prudencia terrenal (la práctica) para materializarse en la vida cotidiana. Lejos de la confrontación violenta, ambos personajes nos legaron una lección de respeto mutuo ante sus diferentes perspectivas de la realidad.

✅La libertad frente a las nuevas cadenas invisibles: Frente a la falsa sensación de autonomía que promueve la sociedad hiperconectada —donde los dispositivos móviles y la sobreexposición digital nos encierran a menudo en laberintos de manipulación y pérdida de privacidad—, la ética quijotesca exige autoconocimiento, criterio propio y una voluntad firme para ejercer un verdadero libre albedrío enfocado en la defensa de los más vulnerables.

✅El humanismo y la formación como anclas frente al desencanto: En un contexto generacional marcado por la incertidumbre y la infelicidad, el lema quijotesco de «leer, creer e imitar» y la recuperación del espíritu humanista (con resonancias en figuras como Juan Luis Vives y su sine querela) nos recuerdan que la educación y el cultivo del interior son la única vía sólida para no sucumbir al dogmatismo ni a la indiferencia ante el dolor ajeno.

En definitiva, abrazar el espíritu de El Quijote en el siglo XXI no es una ingenuidad anacrónica, sino un acto de profunda resistencia moral. Nos enseña que, incluso a riesgo del error, el ridículo o la derrota, el ser humano está llamado a comprometerse con valores inmutables, a levantarse tras cada caída y a anteponer la búsqueda del bien común por encima del egoísmo y el mercantilismo ético.

Como bien señala el profesor Manuel Fernández de la Cueva, la vida es el camino, y recorrerlo con una mirada sincera sigue siendo nuestra tarea más urgente.



BIBLIOGRAFÍA


Memoria de la soledad etica del Quijote 3D 1 - EL ESPEJO ÉTICO DEL QUIJOTE EN EL MUNDO DEL SIGLO XX - Acalanda Magacín
Memoria de la soledad ética en el Quijote

Book cover titled 'El verdadero autor de los «Quijotes» de Cervantes y de Avellaneda' by Francisco Calero, featuring a historical illustration.
El verdadero autor de los “Quijotes» de Cervantes y Avellaneda”

Book cover of 'Autobiografía de Juan Luis Vives' by Francisco Calero, featuring a portrait of Juan Luis Vives and a backdrop of a historical cityscape.
Autobiografía de Juan Luis Vives: Una vida modélica dedicada al estudio y la escritura

Book cover titled '¿Quién escribió realmente El Quijote?' featuring an illustration of a hand holding a quill writing on parchment, with text detailing the author's name and synopsis.
¿QUIÉN ESCRIBIÓ REALMENTE EL QUIJOTE?

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