¿ESTAMOS SÓLOS EN EL UNIVERSO? CLAVES DESDE LA ASTROBIOLOGÍA CON JESÚS MARTÍNEZ-FRÍAS

 



En un tiempo en el que la humanidad vuelve a mirar al cielo con renovada ambición científica —desde la exploración de Marte hasta los planes de asentamiento en la Luna—, la gran pregunta sigue siendo la misma que ha acompañado al ser humano desde sus orígenes: ¿Estamos solos en el universo?



Para abordar esta cuestión, resulta imprescindible acudir a quienes dedican su vida a investigarla con rigor. Entre ellos destaca Jesús Martínez-Frías, uno de los científicos españoles más reconocidos internacionalmente en el ámbito de la astrobiología y la exploración planetaria. Su experiencia en misiones de la NASA y la ESA, así como su profunda reflexión sobre el origen y la naturaleza de la vida, lo convierten en una voz especialmente autorizada para orientarnos en este fascinante interrogante.

A man in formal attire stands beside a bust of Santiago Ramón y Cajal, displayed on a pedestal against a wall.
JESÚS MARTÍNEZ-FRÍAS

Doctor en Ciencias Geológicas, experto del CSIC en geociencias planetarias y astrobiología y académico de las Reales Academias de Ciencias y Doctores de España, Jesús Martínez-Frías es una de las voces más autorizadas en la búsqueda de vida extraterrestre.

Participa en misiones de la NASA y la ESA centradas en Marte y defiende una idea clave: la vida no es una excepción, sino una consecuencia del propio cosmos.


ENTREVISTA

P. Profesor, la gran pregunta: ¿Puede existir vida extraterrestre?

R. Si respondo a esta pregunta, lo hago manifestando una consideración personal, aunque aún sin evidencias científicas. Se estima que en nuestra galaxia podría haber un trillón de planetas (obviamente solo una pequeña fracción serían habitables), y que, en el universo observable, existen unos 200.000 millones de galaxias. Esto nos hace ser optimistas. La astrobiología postula que la vida es una consecuencia de la evolución del universo. Siguiendo las pautas de la Tierra, se podría inferir que, en otros planetas o lunas con condiciones similares a las de nuestro planeta, la vida podría igualmente haber emergido y evolucionado.


P. Entonces: ¿La vida fuera de la Tierra no sería algo excepcional?

R. Mi opinión personal es que no, al menos considerando el término “excepcional “como algo único, restringido a la Tierra. Pero, realmente no lo sabemos, por eso estamos investigando, de manera interdisciplinar, utilizando las tecnologías más avanzadas, considerando todas las posibilidades conocidas que nos ofrece la rica biodiversidad terrestre, e incidiendo como modelos de referencia, tanto en los ambientes extremos de la Tierra como a los organismos extremófilos que habitan en ellos. La Tierra también nos está sirviendo como un extraordinario laboratorio natural.


P. Usted insiste en el papel de la geología. ¿Por qué es tan importante?

R. La Geología está demostrando, desde hace decenios, ser una disciplina fundamental en la búsqueda de huellas de vida pasada y presente fuera de la Tierra. Marte está siendo, hasta el momento, el planeta donde estamos dedicando nuestros esfuerzos sobre este tema. No se puede entender la vida sin tener en cuenta su contexto geológico. Biodiversidad y geodiversidad son conceptos que van unidos. Por ello, la geología es una especie de libro donde está escrito el origen e historia de los materiales y procesos ocurridos, entre ellos la emergencia de la vida y su evolución. Además un planeta o luna con “vitalidad geológica” constituye un “objetivo astrobiológico” de primer nivel, frente a uno inerte, sin energía ni actividad geodinámica.


P. ¿Dónde cree que deberíamos buscar vida fuera de la Tierra?

R. Aquí contamos con una limitación esencial. Podemos comparar las leyes y los principios físicos, químicos y geológicos de la Tierra con respecto a los de otros mundos. Podemos establecer analogías científicamente coherentes. Pero, desde el punto de vista biológico, no podemos llevar a cabo dichas comparaciones o analogías, ya que, hasta el momento, el único ejemplo de vida que conocemos es el de nuestro planeta. Siguiendo los patrones conocidos, se siguen como directrices principales de búsqueda de vida: a) la química del carbono; b) la existencia de agua líquida y c) energía, normalmente en forma de actividad geológica (autóctona o alóctona). Eso nos indica que el Marte antiguo y las lunas heladas de los planetas gigantes (ej. Europa, Encélado) podrían ser objetivos astrobiológicos potencialmente interesantes.


P. ¿Estamos cerca de encontrar vida extraterrestre?

R. Pienso que sí, si es que esta existe o existió en nuestro sistema solar. Además, todavía no disponemos de una definición concreta de “vida”; ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. Como decía Cajal: Mientras el cerebro sea un misterio, el universo continuará siendo un misterio. Existen muchas propuestas desde distintas perspectivas y se ha intentado consensuar una definición del término y concepto “vida”, pero sigue siendo un tema de debate. De momento, ir más allá es complicado por nuestras limitaciones y la inmensidad del cosmos y, personalmente, solo me atrevo en mis libros de ficción científica. Por eso, salvo que se produzca algún descubrimiento extraordinario en los próximos años, veremos una concentración de esfuerzos de la actividad humana en el denominado “Espacio Cercano a la Tierra”, que incluye la Luna, Marte y los asteroides.


P. ¿Qué implicaciones tendría este descubrimiento?

R. Encontrar vida fuera de la Tierra, sería probablemente el mayor descubrimiento de la humanidad. Tendría implicaciones científicas, socioculturales e incluso religiosas. En mi opinión, conllevaría un cambio de paradigma que, en cierto modo, también serviría para alejarnos del antropocentrismo que marca muchas de nuestras actitudes, abriendo nuestro espectro mental y social a un cosmos habitable y habitado.


P. ¿Y la vida inteligente?

R. Ese ya es otro tema diferente. Tal vez, lo primero sería definir al igual que con la vida, qué es la inteligencia. Si en la Tierra la vida ha evolucionado y la inteligencia es parte de ello, también puede haber ocurrido en otros sitios, aunque esto es actualmente especulativo.


P. ¿Qué papel juega España en esta búsqueda?

R. Desde España venimos jugando un papel importante, ya que no solo fuimos pioneros internacionalmente con la creación del Centro de Astrobiología, asociado a la NASA, del que me honra haber sido cofundador, sino que venimos participando en misiones científicas en Marte, que está siendo el planeta clave en esta búsqueda. También establecimos la Red Española de Planetología y Astrobiología (REDESPA) y contribuimos al desarrollo de la astrobiología en Iberoamérica, Europa y África.

Personalmente, desde el punto de vista científico, creo importante señalar que el pasado 10 de diciembre la NASA convocó una rueda de prensa internacional sobre el hallazgo de una “posible bíofirma” en Marte en los alrededores del cráter Jezero, utilizando el rover Perseverance. Y lo hizo sobre la base de un estudio que publicamos en la revista Nature. Este artículo ha superado las 426.000 visualizaciones.  Me siento muy orgulloso de haber participado como científico y coautor en esta investigación.


P. Profesor, en el contexto del Programa Artemisa: ¿Por qué vuelve la humanidad a la Luna?

R. Esta vez, volvemos para establecernos, lo cual no es baladí.


P. ¿Qué diferencia al programa Artemisa de las misiones del Programa Apolo?

R. Con Artemisa contamos con la experiencia de las seis misiones tripuladas previas del Programa Apolo a la Luna (12 astronautas) y de todas las misiones robóticas, no solo de la NASA, sino de muchos otros países. Además, disponemos de un conocimiento científico mucho más completo sobre las relaciones Tierra-Luna, los meteoritos lunares y cómo nuestro satélite puede contribuir a comprender mejor nuestros orígenes, disponer de nuevos recursos, avanzar en nuestro conocimiento sobre el cosmos y servir como plataforma hacia Marte y más allá.


P. ¿Puede la Luna aportar información sobre el origen de la vida?

R. Sí, de forma indirecta. En la Tierra es muy difícil encontrar afloramientos rocosos que no hayan sufrido transformaciones físico-químicas, tras miles de millones de años de actividad geológica. Pero, la Luna sí nos ayuda, debido a su ausencia de una geodinámica como la terrestre, a comprender mejor cómo eran dichos materiales primitivos (al igual que también lo hacen algunos asteroides indiferenciados), preservando claves químicas y mineralógicas esenciales sobre nuestros orígenes.


P. Se habla de la presencia de agua en la Luna. ¿Qué importancia tiene?

R. Sí en la Luna existe agua, aunque en forma de hielo. Su origen es diverso, puesto que hay hielo propiamente lunar atrapado en las rocas y también hielo alóctono de tipo cometario. Su importancia es fundamental como recurso de habitabilidad, en principio para su utilización in situ por los futuros miembros de la base (ISRU: in situ resource utilization) y, más lejos en el tiempo, como posible fuente/combustible para la exploración espacial.


P. ¿Podría la Luna convertirse en una base para buscar vida extraterrestre?

R. No me cabe ninguna duda de que así será. Será una plataforma científica, tecnológica y humana para cubrir ese objetivo y muchos otros ligados a la investigación y exploración.


P. ¿Qué papel jugará Europa en Artemisa?

R. Europa, a través de la Agencia Espacial Europea (ESA), juega un papel decisivo en el programa Artemisa. Es el socio internacional más importante en el desarrollo de la infraestructura de vuelo y contribuye a garantizar la viabilidad técnica y la seguridad de las misiones tripuladas y también a otras investigaciones complementarias.


P. ¿Cree que el regreso a la Luna cambiará nuestra visión del Universo?

R. Sin duda. Y espero que el denominado “Efecto Perspectiva”, que ya han percibido y manifestado astronautas y cosmonautas, sea una realidad sociocultural, que nos ayude a ver la Tierra como un todo global, sin fronteras, donde nuestro planeta es “nuestra casa común”.


P. Para terminar: ¿Qué le diría a quienes miran al cielo y se preguntan si estamos solos?

R. El cosmos nos maravilla con su belleza y también con su inmensidad. Carl Sagan lo expresó muy bien con dos frases: “A veces creo que hay vida en otros planetas y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos, la conclusión es asombrosa.” «Si estuviéramos solos en el Universo, sería una terrible pérdida de espacio«


Las reflexiones del profesor Jesús Martínez-Frías nos sitúan ante una realidad tan inmensa como estimulante: la búsqueda de vida extraterrestre no es solo un desafío científico, sino también una invitación a replantearnos nuestro lugar en el cosmos. Más allá de los datos y las hipótesis, subyace una idea poderosa: la vida, lejos de ser una anomalía, podría formar parte del propio devenir del universo.

A person standing on a rocky terrain, gazing at a starry sky with galaxies and planets above.



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