ALBERTO ROMERO: EL INVOCADOR DE LA HISTORIA EN EL CORAZÓN DE GRANADA

 





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Existen artistas que pintan realidades y otros, como el toledano Alberto Romero, que invocan a la propia Historia. En esta ocasión, nos acercamos al «Pintor de la Historia», través de la mirada privilegiada de su hermano, el Dr.  Jesús Romero. Médico traumatólogo, humanista y autor de «La Belle Époque y las Vanguardias», el Dr. Jesús Romero nos ofrece un semblante de su hermano Alberto mediante un precioso diálogo en el que convergen la medicina, la historia y el arte plástico.

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Granada como escenario de una vibración antigua

La llegada de la obra de Alberto a Granada no es casual. Como bien describe su hermano, el Dr. Jesús Romero, la ciudad del azahar, la de las palabras golpeadas por la Remington de Federico García Lorca y los acordes austeros de Manuel de Falla, es el receptáculo perfecto para una obra que se contempla y  se siente.

Aquí, en Granada, Alberto Romero rinde homenaje a una estirpe de inmortales —desde Alonso Cano hasta José Guerrero—, mimetizándose con una ciudad que es, en sí misma, arte, misterio y cultura.




El estilo: Neofiguración pop-art y materia viva

La obra de Alberto Romero es un perfecto equilibrio entre el caos y la armonía. Su estilo, definido como neofiguración pop-art, posee una identidad indeleble: una vez que te detienes ante una de sus piezas, deja en ti una huella imborrable.

El Dr. Jesús Romero destaca cómo su hermano Alberto ha sabido dialogar con los gigantes de la modernidad sin perder su propia voz:

✨De Jean Arp: la pureza de las formas orgánicas.

✨De Henry Moore: la monumentalidad y el diálogo con el vacío.

✨De Picasso: la fragmentación y la reinvención constante de la forma.

Su evolución técnica es un viaje fascinante. Desde sus etapas matéricas —donde la madera, los agrafes y las cuerdas laten sobre el soporte— hasta sus recientes creaciones donde la paleta se suaviza hacia tonos pastel, Alberto Romero  demuestra que el arte es un organismo vivo.




Las dos brújulas: La Historia y la Naturaleza

Si algo define a Alberto Romero es su capacidad para resucitar iconos. Sus lienzos y esculturas son portales por los que emergen figuras que han tejido nuestra identidad: Alfonso X El Sabio, los Reyes Católicos, Colón o Cervantes. Alberto no solo estudia la Historia de España: la replantea para que no olvidemos quiénes somos.

Asimismo, en sus trabajos más recientes, ha surgido una nueva protagonista: la Naturaleza. Alberto vive por y para ella, consciente de que, como advierte el paleoantropólogo Eudald Carbonell, nuestra salvación como especie depende de regresar a nuestra esencia natural.


«La historia y la naturaleza son las dos brújulas de Alberto, y se vale de ellas para devolvernos aquello que somos» — Jesús Romero.


Granada y sus personajes

Gracias a la mediación del Dr. José Carlos Ballesta—un gran amante de la historia y del arte— la obra de Alberto Romero ha encontrado en Granada un hogar temporal que se siente eterno.

GRANADA Y SUS PERSONAJES es, además de una gran exposición, un acto de resistencia cultural y de recordatorio de que la creación artística, cuando tiene raíz y memoria, es capaz incluso de sanar. También una meditación silenciosa necesaria en nuestro tiempo distópico y de ruido.

El diálogo con la Vanguardia: La Generación del 27

La obra de Alberto se nutre de una red de influencias que conectan la tradición popular con la vanguardia intelectual. En su paso por Granada, el artista parece sintonizar con la misma frecuencia que los grandes nombres de la Edad de Plata:

✅Federico García Lorca: El repicar de la Remington de Lorca y la vibración de su palabra encuentran un eco renovado en la poética de Alberto Romero.

✅La Argentinita: Figura elegante y cosmopolita que supo llevar la poesía a la danza, representando ese cruce perfecto entre lo popular y lo culto.

✅Ignacio Sánchez Mejías: El torero y mecenas cuya muerte inspiró la elegía eterna, aparece en el trasfondo de la obra como un recordatorio del peso emocional que la historia ejerce sobre el presente.

✅Manuel de Falla: La austeridad y profundidad del piano de este músico excepcional en su "pequeño París" (Granada) sirven de banda sonora para las creaciones de Alberto Romero.




La etapa matérica

El lienzo, en manos de Alberto Romero, cobra cuerpo y vida. Su obra se desborda en texturas y volúmenes, convirtiéndose en un relieve con voluntad propia que late con fuerza dentro —y fuera— de los límites físicos del bastidor.

En sus etapas matéricas, los materiales dejan de ser accesorios para convertirse en protagonistas:


📌Soportes y elementos: Utiliza madera, agrafes y cuerdas que se entrelazan, recordando la maestría de figuras como Farreras, para crear superficies que parecen latir con vida propia.


📌Cosmogonía plástica: En fases posteriores, aparecen soles, planetas y asteroides donde los esmaltes en rojo, amarillo y negro se resquebrajan. Esta técnica funciona como una metáfora de un mundo que arde, territorios heridos por el clima que simbolizan la transformación constante de la naturaleza.


📌De la geometría a la sinuosidad: Sus torsos escultóricos comenzaron bajo el rigor del constructivismo de Rodchenko y la geometría cubista, para evolucionar hacia las formas sinuosas y firmes de su pop actual.



Alberto Romero y Alfonso X El Sabio

En este periodo de su trayectoria artística, Alberto Romero se sumerge en las raíces de su Toledo natal para invocar a una figura que, como él, fue un adelantado a su tiempo: Alfonso X, El Sabio. Aquí, el Dr. Jesús Romero nos invita a contemplar esta serie no como cuadros aislados, sino como una entidad única y coherente, comparable a la estructura de una sinfonía donde cada pieza es un movimiento integrado en un todo.

En la serie dedicada a la sociedad alfonsí, los personajes de Alberto Romero trascienden las fuentes históricas conocidas, resultando para su hermano, el Dr.  Jesús Romero, mucho más poderosos y magnéticos que sus referencias originales.


✔️Cada obra está proyectada con un detalle valiente que captura la atención del espectador, disparando la imaginación de quien la observa.


✔️ Los personajes del Rey Sabio y su corte parecen cobrar vida. Nos miran desde el soporte como si nos conocieran, creando un vínculo directo y un tanto desconcertante entre el pasado y el presente.


Citando a Émile Zola, el Dr. Jesús Romero nos recuerda que «el arte es un rincón de la naturaleza visto a través del carácter». En esta muestra, Alberto Romero aplica su carácter único para redescubrir al monarca que, dos siglos antes del Renacimiento italiano, ya trabajaba en la recuperación del saber grecolatino e islámico en Toledo.

Para el Dr. Jesús Romero, esta etapa testifica la madurez de un artista que ha erradicado el azar de su proceso. Se trata del encuentro definitivo entre el rigor del creador y la figura del monarca universal, una simbiosis articulada bajo el prisma de la inteligencia y la profunda sensibilidad toledana.




El taller: El lugar donde el creador actúa como un constructor

La mirada del Dr.  Jesús Romero penetra en la intimidad del taller de Alberto, describiéndolo como una «fotografía del esfuerzo y la agonía» que precede a la obra terminada. Allí, el artista actúa como un auténtico constructor:


✔️Planificación absoluta: Diseñando mentalmente la exposición antes incluso de "mancharse las manos", controlando desde los cimientos hasta el último detalle.


✔️Del pensamiento a la minucia: Por su capacidad para pensar "a lo grande" y, acto seguido, perderse en la sutileza de una pincelada que cambia radicalmente el sentido del cuadro. Un recurso que lo hermana con maestros como Leonardo, Vermeer o Hopper.




Un estilo indeleble

De nuevo, de la mano del Dr.  Jesús Romero, la marca de su hermano Alberto Romero es indeleble. Aunque el artista ha dialogado con la síntesis de Brancusi, la estilización de Modigliani o la monumentalidad de Henry Moore, ha logrado consolidar una voz propia que hoy es reconocida como una pieza fundamental para estudiar la Historia de España a través del arte.

«Alberto no olvida sus horas en Granada, porque allí su exposición no es una muestra más: es un homenaje a nuestra historia más luminosa». — Jesús Romero.

El arte como retorno a la esencia o manifiesto de supervivencia

La mirada del Dr.  Jesús Romero sobre la obra de su hermano Alberto Romero —El pintor de la Historia— trasciende lo estético para adentrarse en lo antropológico. Y es que, en un mundo marcado por el ruido y la información rápida y sin digerir, la propuesta de Alberto se erige como un manifiesto de supervivencia, para andar con calma, reflexionar y digerir.

1. La reconciliación con la Naturaleza

El mensaje central para el Dr. Jesús Romero es la urgencia de volver a nuestros orígenes. Apoyándose en el pensamiento de Eudald Carbonell, nos recuerda que nuestra salvación como especie reside en regresar a la naturaleza. En este sentido, Alberto Romero, además de amar profundamente el entorno natural, vive para él, trasladando esa convicción a sus pinceles y gubias.

El Dr. Jesús Romero enfatiza que las soluciones a los problemas contemporáneos ya están escritas en el mundo natural; solo nos falta la voluntad de escucharla. Solo al reencontrarnos con nuestra esencia natural podremos, finalmente, reconciliarnos con el planeta y con nuestra propia especie.

2. La Historia como brújula ética

Para el Dr. Jesús Romero, adentrarse en la obra de su hermano Alberto no es solo un recorrido por los capítulos más luminosos de la Historia de España, sino una inmersión en una verdadera lección ética. Lejos de una nostalgia vacía, su arte funciona como un recordatorio visual de nuestra responsabilidad histórica: aprender del pasado para no repetir sus errores. Así, la historia y la naturaleza se erigen como las dos brújulas que guían la mano del artista, permitiéndole devolvernos, mediante la belleza, el reflejo de nuestra auténtica identidad.

«Alberto no pinta ni esculpe: invoca. Su obra es una meditación silenciosa que busca el equilibrio en medio del caos». — Jesús Romero.




Epílogo: El fecundo encuentro entre la Medicina, la Historia y el Arte

La llegada de Alberto Romero a Granada tiene un artífice indiscutible: el Dr. José Carlos Ballesta López, a quien su colega, el Dr. Jesús Romero, define como un «gran maestro de la endoscopia» y un ferviente apasionado de la historia y el arte. Como respuesta a esta iniciativa, la ciudad ha abrazado la obra de Alberto con la hospitalidad de quien reconoce y celebra a un artista que ama y respeta sus atributos más profundos: su legado histórico, su arte y su cultura.

Jesús Romero/Alberto Romero/Eduardo Parra/Ana Sánchez-Pamplona

Bajo esta premisa, la exposición  GRANADA Y SUS PERSONAJES, impulsada por la Fundación «Carlos Ballesta», y que se podrá contemplar hasta el 30 de abril en el restaurante Aben Humeya de Granada,   se erige para Alberto Romero —artista de trazo indeleble y voz propia— en un profundo y vibrante homenaje a los capítulos más luminosos de la Historia de España. 

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