¿POR QUÉ EL QUIJOTE Y CERVANTES VUELVEN A ESTAR DE MODA?
El Quijote y Cervantes vuelven a estar en boca de todos, aunque no precisamente por motivos literarios. La reciente película El cautivo, de Alejandro Amenábar, ha reavivado el interés mediático por la figura de Cervantes y, por ende, por El Quijote, pero desde una perspectiva más ideológica y emocional que intelectual. Así, mientras el cine y las redes sociales reinventan al escritor como símbolo de causas contemporáneas, su verdadera grandeza —la que reside en la profundidad filosófica y literaria del Quijote— parece quedar relegada a un segundo plano.
En un reciente video de Youtube, el catedrático de teoría de la literatura y literatura comparada, Jesús G. Maestro, comenta que “Es sorprendente que Cervantes esté hoy de moda por ser lo que no fue, pero no por ser lo que realmente fue: el autor de la obra literaria más importante de la Historia de la Literatura Universal. El hecho de que escribiera el Quijote es algo irrelevante en este siglo XXI. En una sociedad así de alegre, faltar a la verdad, es decir, a la realidad de los hechos, es muy fácil. Entre otras cosas, porque, muy al contrario de lo que se cree, es imposible desmentir algo que nunca ha tenido lugar. Podemos decir que Cervantes fue budista, espía de los turcos o embajador de los marcianos en el planeta Tierra durante el siglo XVII. Las tonterías no se pueden discutir: sólo se pueden ignorar”.
Pues bien, esa facilidad para ignorar la verdad que el catedrático Jesús G. Maestro señala con ironía, es precisamente la grieta por donde se cuela la sombra de una duda histórica, una sombra que, lejos de ser una "tontería", nos obliga a mirar más allá de la tradición cómoda y a examinar los hechos.
La tesis de que Miguel de Cervantes Saavedra sea el único padre de El Quijote se ha alzado durante casi cinco siglos como un dogma intocable, ignorando ciertas inconsistencias biográficas y documentales que claman por una revisión. Si, como apunta irónicamente el profesor Jesús G. Maestro es "irrelevante" si Cervantes escribió El Quijote en este siglo XXI, ¿qué tan irrelevante será entonces plantear que este genio de la literatura universal no fue él, sino otro?
Precisamente, mi reciente artículo publicado en la revista cultural Acalanda Magacín, ¿FUE REALMENTE CERVANTES QUIEN ESCRIBIÓ EL QUIJOTE?, se aventura en la línea de desafiar la autoría cervantina, proponiendo un candidato mucho más plausible. Y ello porque, dado que El Quijote es una obra de sabiduría y erudición, su verdadero creador tuvo que ser un maestro excepcional, dotado de un talento literario incomparable y de un dominio absoluto de las lenguas clásicas.
Efectivamente, durante casi cinco siglos, el nombre de Miguel de Cervantes ha sido sinónimo de El Quijote. Sin embargo, la obra El verdadero autor de los “Quijotes” de Cervantes y de Avellaneda (BAC Editorial, 2015), del catedrático emérito de Filología Latina de la UNED, Francisco Calero Calero, desafía esta certeza, postulando que el verdadero genio detrás de la obra no fue el soldado de Lepanto, sino el gran humanista del Renacimiento, Juan Luis Vives (1492-1540). Las investigaciones del profesor Calero revelan con absoluta certeza que la inmensa sabiduría, la erudición universal y el profundo conocimiento de los autores griegos y latinos y de todas las disciplinas académicas que encierra El Quijote hacen imposible atribuir su autoría a Cervantes.
Evidentemente, esta tesis innovadora supone un cambio de paradigma: Vives habría sido el autor intelectual, mientras que Cervantes fue quien llevó el manuscrito a la imprenta décadas después de la muerte de su creador, convirtiéndose en la figura que iluminó la obra para la posteridad.
El punto de partida de esta tesis es asienta sobre una paradoja insostenible: ¿Cómo es posible que un hombre sin ninguna formación académica, perseguido por la justicia en sus primeros años de juventud, al servicio de un cardenal como paje y camarero primero, y después de la milicia española, cautivo en Argel durante cinco años, Comisario Real de Abastos para la Gran Armada y recaudador de impuestos atrasados para poder subsistir, presidiario en la cárcel de Sevilla, andariego y golpeado por la desventura, se transforme súbitamente en el creador de la obra literaria más insondable jamás escrita?
En mi artículo citado, sostengo que la magna obra de la literatura española y, seguramente también del pensamiento humano como escribió Dostoievski, es un reflejo directo del pensamiento de Juan Luis Vives, uno de los humanistas más influyentes de Europa. Los pilares de El Quijote, según mi análisis, se alinean perfectamente con estas cuatro s ideas que Vives defendió en sus tratados:
️Pedagogía del diálogo: Las constantes conversaciones entre Quijote y Sancho funcionan como una auténtica escuela de pensamiento. Este era el método que Vives defendió como la forma privilegiada de enseñanza, donde el maestro acompaña en lugar de imponer.
️Ironía como método: La novela utiliza la ironía no para la burla fácil, sino para educar y revelar verdades profundas. Este enfoque coincide con la idea de Vives de que el humor y la ironía son instrumentos para "desnudar al error de su disfraz solemne".
️Dignidad humana: A pesar de sus locuras o su simpleza, tanto Don Quijote como Sancho mantienen una nobleza que engrandece su condición humana. Esto resuena con la fe de Vives en la dignidad inalienable de toda persona, a la que consideraba "imagen de Dios".
️Universalidad: Así como Vives fue un pensador europeo cuya obra trascendió fronteras, El Quijote rompió los límites de su tiempo para convertirse en la primera novela universal, explorando la lucha entre el ideal y la realidad que define al ser humano.
Aceptar esta hipótesis, no significa destruir a Cervantes, sino redefinir su crucial papel como el de la persona que entregó a la posteridad una de las grandes joyas de la literatura universal. Cuestionar que Cervantes escribiera El Quijote es un gesto de valentía intelectual. No significa traicionar ni herir su memoria, sino escuchar con pureza la voz de la sabiduría oculta en sus páginas; ensalzar la libertad de la mente y el espíritu crítico; expresar la verdad silenciada por cinco siglos; atreverse a mirar El Quijote con ojos nuevos; rastrear sus raíces en la tradición humanista para hacernos mejores y más felices; y aceptar que, tras los molinos de viento y los refranes de Sancho, late un pensamiento mucho más profundo y eterno.
Lo esencial, en fin, querido lector, es que El Quijote es y seguirá siendo, por los siglos de los siglos, inmortal. Lo que se dirime no es la gloria de un nombre, sino la nitidez con la que sepamos comprender el mayor legado de la literatura universal.
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Fotos: #DigitalArt #Midjourney #CasimirSoler
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